Distinciones a Emiliano J. Crespo

Distinciones a Emiliano J. Crespo

El Dr. Crespo convirtió la docencia en acción humanitaria

Varias giras de estudio organizó el doctor Crespo Astudillo como maestro, llevando a sus discípulos a conocer la realidad de la Costa y la Amazonía ecuatoriana e, incluso, de los hospitales y los sistemas de salud de los países hermanos de Sudamérica.

Quién lo diría, pero al año siguiente, encontrándose en una gira, en las que había visitado con sus estudiantes Chile, Bolivia y Perú, se hallaba el domingo 21 de mayo de 1950 en la penúltima ciudad de visita, Cusco, cuando a la 1:39 de la tarde se produjo un fortísimo terremoto. Fue un evento muy destructor que ocasionó la muerte de unas 1.500 personas, miles de heridos y daños en más de la mitad de los edificios de la ciudad. No hubo más muertos porque, al ser un día festivo, muchos se hallaban fuera de sus casas, y más de 10.000 personas espectaban en el estadio un partido de fútbol del Cienciano, equipo local.

El Dr. Crespo juntó a sus alumnos y, tras comprobar que todos estaban físicamente bien, les propuso organizarse para atender a los heridos en la catástrofe. Los organizó en brigadas y salieron de inmediato a las calles, siendo el primer contingente médico que atendió a los heridos. Viendo que se hacía necesario, el Dr. Crespo organizó también un banco de sangre, para recibir donaciones, las primeras de los propios estudiantes de medicina de Cuenca, para poder hacer transfusiones a los heridos graves que lo necesitaban.

Crespo y sus pupilos se multiplicaron e, incluso, trabajaron con las autoridades para organizar con el personal municipal el levantamiento de los cadáveres y su entierro, así como el establecimiento de un campamento de carpas en la avenida Prado, porque gran parte de la población había perdido sus casas.

Cuando al día siguiente llegó de Lima un contingente de médicos y enfermeras, presididos por el ministro de Salud y Obras Públicas del Perú, coronel Alberto López, y comprobó asombrado el trabajo humanitario que estaban haciendo el Dr. Crespo y sus estudiantes, les agradeció efusivamente, como lo hizo el propio presidente peruano Manuel Odría, que llegó el 23. Ese día, y tras 48 horas extenuantes, el grupo de la Universidad del Azuay aprovechó un transporte militar, porque las aerolíneas comerciales suspendieron sus vuelos, y emprendió viaje de regreso a Cuenca, vía Lima y Guayaquil.

Terremoto de Ambato (1949)

El Dr. Emiliano J. Crespo organiza brigadas médicas con estudiantes voluntarios.

Salida inmediata hacia Pelileo y Ambato para atención de heridos.

Terremoto de Cusco (1950)

Crespo y sus alumnos actúan como primer contingente médico.

Organización de brigadas, banco de sangre y campamentos de emergencia.

Reconocimiento internacional

Dos días después del terremoto de Cusco, llega el ministro de Salud de Perú.

Posterior agradecimiento del presidente Manuel Odría.

Distinciones por su legado

Cuando el Dr. Emiliano J. Crespo se retiró en 1955, luego de 42 años de una larga y fecunda labor en su cátedra, la Universidad de Cuenca, su universidad, su provincia y el país le rindieron homenajes.

La facultad de Medicina colocó una placa en su corredor de ingreso y un retrato al óleo en el Salón de Decanos, y la propia universidad le entregó su medalla al mérito. Recibió adhesiones de todas las entidades científicas y culturales.

Por otra parte, el Consejo Provincial celebró un acto solemne en que inauguró su galería de prefectos, develando su retrato, y le otorgó la máxima condecoración de la entidad.

El gobierno nacional, presidido entonces por el Dr. José María Velasco Ibarra, le otorgó la condecoración «Al Mérito», en el grado de Comendador, que le fue entregado en un acto solemne en la Cancillería del Ecuador, en Quito. El papa Paulo VI le confirió la Encomienda de la Orden Vaticana de San Gregorio Magno.

La Junta de Asistencia Social, que para entonces era la máxima autoridad en los hospitales (aún no existía el Ministerio de Salud), designó con su nombre el Pabellón de Cirugía del hospital San Vicente de Paúl.

En 1959, el Concejo Cantonal de Paute decidió poner su nombre a la plaza principal de la ciudad de Sevilla del Oro, una de las más antiguas del país, como reconocimiento al empeño del Dr. Crespo para atender con vialidad y obras a esta parte de la Amazonia ecuatoriana. La Sociedad de Medicina y Cirugía del Azuay le rindió un homenaje post mortem en 1980, otorgándole su máxima condecoración.

El Concejo Cantonal de Cuenca decidió erigir un monumento que perennice el homenaje de su ciudad natal al modernizador de la medicina en el Azuay. Elaborado por el escultor Daniel Palacio, el monumento, una figura de cuerpo entero en bronce sobre un pedestal de mármol, se inauguró en el décimo aniversario de su muerte, y se yergue airoso en la avenida Huayna Cápac y Pasaje del Paraíso, delante del principal hospital moderno de la ciudad.

1955

Universidad de Cuenca

Placa en la Facultad de Medicina, retrato al óleo, Medalla al Mérito.

1955
1955

Consejo Provincial del Azuay

Galería de prefectos, máxima condecoración.

1955
1955

Gobierno Nacional

El presidente Dr. José María Velasco le otorgó la Condecoración “Al Mérito”, en el grado de Comendador.

1955
1955

Vaticano

Encomienda de la Orden de San Gregorio Magno, otorgada por el Papa Paulo VI.

1955
1955

Hospital San Vicente de Paúl

Pabellón de Cirugía nombrado en su honor.

1955
1959

Concejo Cantonal de Paute

Plaza principal de Sevilla del Oro lleva su nombre.

1959
1980

Sociedad de Medicina y Cirugía del Azuay

Homenaje póstumo y máxima condecoración.

1980
1989

Ciudad de Cuenca

Homenaje póstumo y máxima condecoración.

1989
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