Trayectoria política

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Trayectoria política

Un líder conservador con visión social

Proveniente de una familia en la que todos sus miembros eran fervientes conservadores, como lo confiesa en sus Memorias, el Dr. Emiliano J. Crespo se interesó en la política desde joven, por lo que fue militante del partido Conservador, destacándose por sus posturas verticales y convencidas, llegando a ser miembro y presidente del directorio del partido en el Azuay.

Fue candidatizado por su partido al Consejo Provincial del Azuay, siendo el primer presidente en la historia de ese gobierno provincial (1945-46) y su labor hizo que fuera presidente del mismo en una segunda ocasión (1952-53).

Fue también diputado en la Asamblea Constituyente de 1946, y nuevamente candidato triunfador como diputado al Congreso Nacional para el período 1950-52.

“¡En cuántas reuniones políticas pude apreciarle dando su criterio orientador y certero, pensando solo en el bien de la patria y del partido! Con justificada razón fue designado Consultor Nacional del Conservadorismo”, dijo Francisco Salazar Alvarado, quien añade que “al doctor Crespo los adversarios le temían porque nunca claudicó y sabía decir con entereza su verdad”.

En las diversas funciones políticas se interesó por el progreso del Azuay, pero también por el del país, en especial en la salud y educación.

Primer Presidente

del Consejo Provincial del Azuay.
(1945-46 y 1952-53)

Diputado

en la Asamblea Constituyente de 1946.

Diputado

al Congreso Nacional (1950–1952).

Presidente

del directorio del Partido Conservador en Azuay.

“Más que [ser un hombre de] de partido, era responsable frente a sus deberes sociales. Si bien pertenecía al conservadorismo, tenía una visión muy superior, fruto de su formación intelectual y de su experiencia vital”.

Jorge Crespo Toral

/

Hijo

Así logró Crespo la apertura de un colegio

Revelador del tesón que el Dr. Crespo Astudillo ponía en alcanzar lo que se proponía es cómo consiguió que el Gobierno diera el permiso de funcionamiento del colegio técnico salesiano de Macas (capital de la provincia de Morona Santiago, en ese entonces Santiago Zamora).

El ministro de Educación de entonces (gobierno de Galo Plaza), se oponía a pesar de que todo estaba listo (edificio, talleres, equipos, siete hectáreas de terreno para prácticas agrícolas, profesores… ¡y hasta 22 alumnos, listos a empezar clases!). El ministro, con quien llegó a entrevistarse luego de pedir que el Congreso se dirigiera oficialmente preguntándole las razones de su oposición, pretextaba estar a la espera de un informe del Gobernador porque el Gobierno iba a implantar su propio colegio técnico y no convenía que hubiera dos colegios.

El diputado Crespo Astudillo fue donde el ministro de Defensa y le solicitó un avión para trasladarse a la Amazonía. El ministro accedió y encargó al comandante Edmundo Carvajal, legendario piloto de la FAE, llevarlo a Sucúa, única ciudad con aeropuerto.

Llegados allá quisieron disuadirle de que tomara el caballo y fuera a Macas, pero, distrayendo a las autoridades, lo hizo con una cabalgata de varias horas bajo la lluvia. Al arribar a Macas, y sabedores de lo que venía a hacer, se formó una manifestación popular que le acompañó donde el Gobernador.

Crespo le solicitó que hiciera ese momento el informe, el cual fue, por supuesto, favorable, porque para el supuesto colegio técnico fiscal no se había movido una piedra.

Con el documento volvió a Sucúa a caballo y, en un viaje lleno de peripecias, con aterrizaje imprevisto en Riobamba porque se acababa la gasolina del avión, ya que se había consumido en varios intentos de ese día de cruzar la cordillera de los Andes, regresó a Quito y logró la autorización para abrir el colegio.

La vía interoceánica que impulsó Crespo

Uno de los proyectos en que más se empeñó, tanto como presidente del Consejo Provincial del Azuay cuanto como diputado y ciudadano, fue la vía Paute-Méndez-Morona, proyecto visionario de la que correctamente concebía como la más corta vía interoceánica, pues naciendo en Puerto Bolívar, en el Pacífico, terminaría en Puerto Proaño, en el Morona, lugar desde el cual el río es navegable para embarcaciones fluviales de magnitud, las que podrían llevar su tráfico al Amazonas, más allá del temible e impasable Pongo de Manseriche.

Esta carretera, iniciada por él en los años 1940, se la terminó luego de largas demoras, solo en los años 1980. Pero la del Dr. Crespo era una visión “adelantada a su tiempo” porque la vía, “de la cual fue incansable propugnador”, tenía “gran importancia estratégica” con miras a “la integración continental, conectando los océanos Pacífico y Atlántico”, como opinaba su hijo Jorge Crespo Toral.

Para impulsarla dispuso que se realicen estudios, obtuvo fondos, logró que el Consejo Provincial del Azuay la declarara prioritaria y, como diputado, obtuvo financiamiento del Fisco, y protestó cuando, con relativa frecuencia, se recortaban los fondos destinados a la construcción. También polemizó sobre su trazado y los intereses de llevar la carretera por otro derrotero.

Un día el presidente Dr. José María Velasco Ibarra le preguntó:
“Y doctor, ¿dónde queda su hacienda?”

El Dr. Crespo le contestó que no tenía ninguna hacienda ni quinta ni propiedad alguna en la ruta propugnada por él.

El presidente Velasco le dijo, con admiración:
“¡Usted es un verdadero patriota!”.

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